En mi caso me puse mucha resistencia para ver la realidad, intenté cargar todo el peso de la relación sobre mis hombros para sacarle adelante y al final resultó más doloroso. Una vez que nos separamos, derivado de una pelea más sin sentido, empecé a reflexionar sobre muchos temas que habían causado rencillas y me di cuenta que en su mayoría eran producto del egoísmo y soberbia de mi ex, fui atando cabos y por fin entendí que sus acciones fueron en extremo hirientes e intencionadas. En ese momento la imagen que yo tenía de ella cambió y fue donde mi corazón se rompió.
¿Cómo se vive con el corazón roto?
Es una confluencia de muchas emociones, coraje, tristeza, desconfianza, sorpresa, esperanza. Vives día a día esperando que mágicamente desaparezcan esos sentimientos o que todo se arregle con tu ex, escuchas música, comes algún platillo o pasas por algún lugar y todo te recuerda a ella, sales con tus amigos, te diviertes, pero al final sientes un hueco al no poder haber compartido ese momento fantástico con aquella persona, volteas a ver el teléfono cada vez que llega una alerta, esperando que sea un mensaje suyo.
Al final del día vivir con el corazón roto tampoco es tan malo, ves la vida con otros lentes, que normalmente no te permites usar y si bien es doloroso, también te ayuda a armonizar contigo mismo y te empuja a realizar actividades que te gustan y que habías hecho a un lado por estar con tu ex.
¿Cómo se cura un corazón roto?
En particular, a mí me sirve platicar con mis amigos, mantenerme ocupado durante el día y también creo que es importante afrontar la situación, pensar por qué se dio esa separación y cuáles fueron las acciones o formas de ser de tu ex o tuyas que fueron distanciando a la pareja. En mi caso no suele ser un proceso corto y no me sirve refugiarme en otra pareja. Creo que hay que aprovechar la libertad con que se cuenta en este momento para crecer personalmente, en cualquier ámbito que tengamos apetito. El volver a sentirnos conformes y orgullos de lo que somos, te lleva a volver a ser feliz.
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